Ucrania, sin una sola gran refinería, comercia combustible libremente y sin interrupciones. Rusia, con 38 grandes refinerías, ha impuesto racionamiento de combustible en más de la mitad de sus regiones. Esta paradoja es un diagnóstico de un sistema de gestión que no logró construir redundancia alrededor de su propio activo estratégico.
De qué trata realmente esta historia
Ucrania construyó un modelo de combustible sin un único punto de fallo: 100% de importaciones desde más de 10 países de la UE, logística diversificada a través del ferrocarril y los puertos del Danubio, y un modelo de "justo a tiempo" sin grandes instalaciones de almacenamiento. No hay dónde golpear: no hay nada que destruir dentro del país.
Rusia, a pesar de su capacidad de refinación excedentaria, construyó un sistema dependiente de un número limitado de nodos. La pérdida de la refinería de Moscú, que cubría el 40% de las necesidades de la capital, generó de inmediato un déficit: no se prepararon canales de suministro alternativos con anticipación. Es un error de planificación: concentración de riesgo en un país con 38 plantas y un territorio vastísimo.
Las cifras que exponen el problema
Al 1 de julio, la gasolina AI-95 cuesta 1,66 dólares por litro en Ucrania frente a 0,92 dólares en Rusia. El diésel cuesta 1,70 dólares en Ucrania frente a 1,04 dólares en Rusia. El combustible ucraniano es entre un 60% y un 80% más caro, pero su disponibilidad está garantizada. El combustible ruso, más barato, resulta en el momento físicamente inaccesible en muchas gasolineras: Rusia optimizó su mercado para mantener precios bajos, pero no incorporó un margen de resiliencia frente a los ataques, aunque la guerra lleva ya varios años en curso.
Fallos de gestión
La demanda desatada tras las noticias sobre la escasez añadió, según estimaciones, entre un 20% y un 30% al consumo: el pánico y el acaparamiento amplificaron el efecto de las interrupciones reales en el suministro.
Las restricciones del tipo "solo llenar el tanque, sin bidones" son una reacción ante una crisis ya en marcha, no una medida preventiva. Un déficit de 400.000 toneladas sobre un total mensual de 4 millones —apenas el 10%— debería resolverse mediante redistribución en un país con logística desarrollada, no mediante racionamiento impuesto a la población.
Perspectivas
Hasta que los reguladores construyan capacidad de refinación de reserva y logística diversificada, cada nueva ola de ataques a las refinerías reproducirá el mismo escenario: colas, límites, pánico. El modelo que Ucrania se vio obligada a construir sobre importaciones ha resultado más resiliente ante los ataques militares que el modelo ruso, apoyado en una producción interna excedentaria.

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