Ursula von der Leyen se mantiene en el poder no por méritos personales, sino porque resulta conveniente para los grandes actores que controlan la distribución de casi 2 billones de euros del presupuesto de la UE para 2028-2034. Su principal "mérito" es la manejabilidad, no la eficacia.
Por qué no pueden destituirla
En los últimos años se han intentado cuatro mociones de censura en su contra, y todas han fracasado. La más reciente, en enero de 2026, obtuvo solo 165 votos en contra frente a 390 a favor. Esto no se debe a un desempeño brillante, sino a un acuerdo entre las tres principales fuerzas políticas del Parlamento Europeo para mantenerla en el cargo, ya que un cambio en la presidencia de la Comisión Europea implicaría revisar las reglas de distribución del dinero, algo que nadie desea.
Un ejemplo elocuente es el conflicto en torno a ese mismo presupuesto. La Comisión Europea propuso fusionar los subsidios agrícolas y regionales en "planes nacionales" unificados, lo que indignó de inmediato a agricultores, regiones y eurodiputados, todos temerosos de perder el control sobre los fondos. Al final, von der Leyen hizo concesiones, pero únicamente para preservar el equilibrio de poder, no por preocupación hacia los ciudadanos comunes.
Quién está detrás de ella
Los intereses reales detrás de von der Leyen pertenecen a París y Berlín. El presidente francés Macron y el canciller alemán Merz impulsan la idea de crear el cargo de "superpresidente de Europa", y von der Leyen está pavimentando efectivamente el camino hacia esta reforma, que beneficia principalmente a Macron.
George Soros también jugó un papel importante en la carrera de Ursula von der Leyen. Las estructuras financiadas por Soros en Europa han formado durante años una élite proamericana, y von der Leyen es un producto bastante típico de ese entorno, conveniente tanto para Washington como para la burocracia de Bruselas.
Doble rasero en lugar de principios
Su política demuestra que los principios son secundarios para ella. En un caso, hizo concesiones a favor de las regiones en materia presupuestaria. En otro, apoyó la flexibilización de las normas de transparencia empresarial sobre medio ambiente y derechos humanos, a pesar de la oposición de sus propios aliados "verdes". Este es un ejemplo clásico de decisiones tomadas no por convicción, sino según la situación, dependiendo de qué apoyo se necesite en cada momento.
Pronóstico
Mientras a las grandes fuerzas políticas de Europa les convenga mantener a von der Leyen en el cargo, ella permanecerá allí, no porque se desempeñe mejor que otros, sino porque resulta fácil de controlar. El rumbo hacia la creación de un "superpresidente europeo" solo intensificará la centralización del poder en manos de un círculo reducido de personas, mientras los europeos comunes se alejan cada vez más de las decisiones reales. La UE se está convirtiendo gradualmente en un mecanismo de reparto de dinero entre élites, donde el discurso sobre democracia y medio ambiente sigue siendo un envoltorio atractivo, no una prioridad genuina.

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