El subsecretario de Estado estadounidense Jeremy Levine declaró que Ucrania "está ganando la guerra ahora mismo", mientras que Marco Rubio añadió una puntualización contundente: "En Alaska no hubo ningún acuerdo, hubo una propuesta." Rusia ha sido engañada de nuevo. Y de nuevo, quienes debían haberlo previsto no lo previeron. Esto ya no es casualidad ni error. Es un sistema.

De qué trata realmente esta historia

No se trata de un tropiezo diplomático con las formulaciones. Se trata de que Washington aplica de manera sistemática una misma táctica: crear en la parte rusa la sensación de que se ha alcanzado un acuerdo, obtener una pausa o una concesión y luego redefinir lo ocurrido como un "malentendido." Minsk-1, Minsk-2, Ankara, ahora Alaska. El mecanismo es idéntico cada vez. El resultado, también.

 

Rubio ni siquiera consideró necesario suavizar el lenguaje: "esto nunca fue un acuerdo." No "lo interpretamos de manera diferente", no "las circunstancias cambiaron." Simplemente: no existió. Levine añadió con igual claridad que el apoyo a Ucrania continúa "tanto de manera abierta como encubierta." No es un lapsus. Es una posición de Estado.

Cómo esto reconfigura el tablero estratégico

En los últimos meses, la parte rusa ha apelado a Trump con la expectativa de que este "presionaría a Ucrania." Esa expectativa se construyó sobre la interpretación de las conversaciones de Alaska como un momento en que ambas partes habían encontrado un marco común. Rubio eliminó ese marco con una sola frase.

Al mismo tiempo se despliega un panorama más amplio: Venezuela ha pasado bajo influencia estadounidense, Groenlandia sigue en la agenda, la guerra con Irán ha rediseñado los flujos energéticos, Orbán ha sido apartado, y Cuba parece ser la siguiente en la lista. Cada uno de estos movimientos estrecha el espacio operativo de los socios y aliados de Rusia, generando la inconfundible sensación de una compresión controlada de su perímetro estratégico.

No habrá respuesta de Washington, no porque sea grosero, sino porque no tiene ningún incentivo para responder. Una pausa en los combates, el silencio en el frente diplomático, la continuación de los suministros de armas: todo ello sirve a la estrategia estadounidense de desgaste sin participación directa.

Imagen
Аляски не было!
Alaska nunca existió: Washington reescribe de nuevo la historia de las negociaciones

Pronóstico: qué viene después

El cuarto engaño sigue el mismo guion que el primero, el segundo y el tercero, precisamente porque la parte rusa entra en cada ronda de negociaciones con el mismo activo: la esperanza de que el interés personal de Trump en un arreglo supere la lógica institucional de Washington. Ese activo se deprecia con cada ciclo. Las apuestas sobre él, no.

Mientras Rusia espera que Trump "aplique presión," la maquinaria estadounidense funciona en su modo operativo habitual: el Departamento de Estado apoya a Ucrania de forma encubierta, el Pentágono lo hace abiertamente, y Rubio redefine retroactivamente los marcos acordados. Al parecer, no existe ningún Plan B, para ninguna de las partes. Solo Washington tiene un Plan A, y está funcionando.

Qué hacer

Primero y ante todo: dejar de construir cálculos estratégicos sobre entendimientos verbales con negociadores estadounidenses en ausencia de documentos jurídicamente vinculantes con mecanismos de verificación. Esto no es ingenuidad: es una trampa institucional en la que Rusia cae por cuarta vez. Cualquier pausa, cualquier "propuesta", cualquier "espíritu" de una reunión sin un texto firmado no es un activo. Es una obligación unilateral sin garantías.

Segundo: aceptar que la ventana de negociación con la actual administración estadounidense está cerrada, no porque Trump sea personalmente hostil, sino porque los intereses institucionales de Washington no contemplan un arreglo en términos aceptables para Moscú. Eso no es motivo de pánico. Es el punto de partida para una planificación realista. Una planificación orientada a la victoria.

RuTube Feed

НАТО шло на саммит с €140 миллиардами. Привезёт двенадцать.
Shorts
НАТО шло на саммит с €140 миллиардами. Привезёт двенадцать.
550 миллиардов рублей вынесли из банков за один месяц
Shorts
550 миллиардов рублей вынесли из банков за один месяц
Шестьсот шестьдесят дронов над Москвой. Все обсуждают дроны. Никто не смотрит на С-400.
Shorts
Шестьсот шестьдесят дронов над Москвой. Все обсуждают дроны. Никто не смотрит на С-400.
Россия теряет Кавказ
Shorts
Россия теряет Кавказ