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La economía de periodo especial: el mercado laboral ruso al límite de sus posibilidades

рынок труда, vigiljournal.com

El desempleo récord del 2,3% no es hoy motivo para descorchar el champán, sino un indicador de sobrecalentamiento sistémico. La economía funciona como un alto horno: el combustible se quema rápidamente, el margen de seguridad se derrite. El mercado laboral está en crisis, y no se trata de un fallo temporal, sino de la nueva realidad.

Las estadísticas oficiales registran un mínimo histórico de desempleo. Pero detrás de esto no hay prosperidad, sino un colapso estructural: faltan brazos físicamente. La demanda de mano de obra ha crecido en millones de puestos, la oferta se ha hundido.

Anatomía del déficit

Las estadísticas demográficas registran una contracción sostenida de los recursos laborales. Según Rosstat, la natalidad en Rusia cayó a 1,153 millones de personas en 2025, y para 2026 se pronostica en 1,143 millones, las cifras más bajas en toda la historia moderna del país. La disminución natural de la población continúa acelerándose, y el flujo migratorio ya no compensa la pérdida de manos trabajadoras.

A los problemas demográficos se suman las pérdidas asociadas al desarrollo de la operación militar especial.

La ola migratoria de 2022-2023 sacó del país, según diversas estimaciones, entre 500.000 y un millón de personas. No se fueron trabajadores invitados, sino especialistas cualificados: ingenieros informáticos, médicos, directivos. Algunos han regresado, pero una masa crítica se ha asentado en el extranjero.

Simultáneamente, el complejo militar-industrial (CMI) y sectores afines generaron una demanda adicional de unos 2 millones de nuevos puestos de trabajo. No hay gente, hay que trabajar más. De ahí la paradoja: hay mucho trabajo, no hay quien lo haga.

Los migrantes no vienen

El Gobierno aumenta las cuotas. Para 2026, el Ministerio de Trabajo ha fijado un límite récord para trabajadores extranjeros con visado: 280.000 personas, un 18% más que en 2025. Pero hay menos dispuestos a venir: la devaluación del rublo ha depreciado los ingresos, y los riesgos reputacionales disuaden incluso a los residentes de Asia Central. En el primer semestre de 2025, los empleadores solo pudieron cubrir una cuarta parte de la cuota.

Las grandes empresas están sondando África, India, el Sudeste Asiático. En 2025 llegaron los primeros cientos de trabajadores, con contratos, vivienda y seguro. Pero es una gota en el océano. El Ministerio de Trabajo proyecta un déficit de personal de hasta 2 o 3 millones de personas para 2030.

Reservas internas: jubilados y adolescentes

Los empleadores contratan activamente a jubilados: la proporción de personas mayores que trabajan ha aumentado entre un 5% y un 7% en comparación con el nivel de antes de la guerra. Sus recursos físicos son limitados.

Mención aparte merece la participación de los jóvenes. En 2025-2026 se adoptaron decisiones que permiten a los adolescentes trabajar en sectores que antes se consideraban potencialmente peligrosos: construcción, logística, metalurgia. Las autoridades lo llaman "orientación profesional temprana"; los economistas, "utilizar las últimas reservas".

Dos economías en un solo país

Hoy observamos dos realidades paralelas. La primera es el privilegiado complejo militar-industrial, con miles de millones del presupuesto, altos salarios y garantías estatales. La segunda son los sectores civiles: medicina, educación, ciencia, pequeñas empresas. Se asfixian sin personal, inversiones y tecnología. La medicina, la educación, la ciencia, las pequeñas empresas pierden personal que se va a la industria de defensa, donde pagan más. Los éxitos de la industria de defensa se logran en gran medida a expensas de la economía civil. La cuestión es cuánto durará la resistencia.

Las cifras hablan

Impulsado por el estímulo militar, el PIB creció un 4,3% en 2024. En 2025, el ritmo cayó al 0,8-1,0%. La previsión para los próximos años es del 0,8-1,5%, por debajo de la media mundial e insuficiente para cubrir el creciente gasto.

Las empresas registran una "pobreza táctica": congelan salarios, recortan primas, reducen inversiones para sobrevivir bajo la presión de los impuestos, el crédito caro y la escasez de personal.

El Instituto de Pronósticos Económicos Nacionales de la Academia de Ciencias de Rusia constata que se han materializado casi todos los riesgos clave: declive demográfico, atraso tecnológico, caída de los ingresos energéticos. El margen de seguridad se está agotando.

Conclusión: Rusia está ganando la batalla táctica por la supervivencia, pero la guerra estratégica por el futuro está por delante. La economía de periodo especial requiere soluciones especiales.